

| Formar una cartera de valores a largo plazo con compras a intervalos regulares |
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El inversor decide qué empresas compra, pero no el momento de la compra, que queda establecido de antemano a intervalos regulares en el tiempo; 1 vez al mes, al trimestre, etc. Esta estrategia suele utilizarse para el muy largo plazo , pensando en la jubilación, por ejemplo. En primer lugar el inversor hace una lista de valores que le gustaría tener en su cartera en base al análisis fundamental. Estos valores deben ser sólidos y estables, con buenos negocios y tener unos beneficios y dividendos estables y crecientes a largo plazo a ritmos superiores a la inflación. Este punto es importantísimo y debe estudiarse con mucho cuidado porque si se seleccionan mal estas empresas el resultado de la estrategia puede llegar a ser muy malo. Para esta estrategia no vale cualquier empresa. En la selección de valores, como siempre, deben tenerse en cuenta las normas básicas de la diversificación. Establecer el momento de las compras de forma predeterminada (una vez al mes, trimestre, etc.) tiene varios motivos: Eligiendo los momentos de la compra y acertando con ellos de forma habitual se obtienen mejores resultados que comprando a intervalos regulares. Pero es algo bastante difícil y en muchas ocasiones se obtienen mejores resultados comprando a intervalos regulares que intentando optimizar el momento de comprar. Cada inversor debe estudiar su situación, conocimientos, experiencia y actuar en consecuencia. El momento de comprar es algo fijo, pero cada vez hay que decidir qué empresa de la lista se compra. Elegir la empresa que se compra cada mes, trimestre, etc. debe realizarse utilizando el análisis fundamental, el análisis técnico y las velas japonesas de forma conjunta. En cada ocasión debe elegirse la empresa que mejores perspectivas tenga y más barata se encuentre, teniendo siempre en cuenta la diversificación de la cartera para no llegar a tener un peso demasiado alto en un valor porque sea el más atractivo durante un período largo de tiempo. La reinversión de los dividendos aumenta en gran medida la rentabilidad final obtenida. En esta estrategia sólo se vende si alguna de las empresas que se tienen en cartera sufre un deterioro permanente, grave e irreversible de su negocio. Llegado el momento de la jubilación una buena opción es utilizar los dividendos para vivir de ellos (en todo o en parte dependiendo del tiempo que se haya estado invirtiendo, las cantidades que se hayan invertido, el nivel de gastos que se desee llevar en la jubilación, etc.) en lugar de vender las acciones. Si se venden las acciones habrá que tener en cuenta la fiscalidad y comenzar otra estrategia de inversión teniendo en cuenta que no debe perderse poder adquisitivo.
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