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Clases de economía

¿Y si nos empeñamos en mantener la estafa piramidal actual de las pensiones públicas contra viento y marea?

La estafa piramidal actual es insostenible.
Desde hace muchos se está bajando las pensiones a los nuevos pensionistas. Se bajan las pensiones a los nuevos pensionistas y no a los que ya la están cobrando para que la mayor parte de la población no se dé cuenta de que el sistema ya se está descomponiendo de forma inexorable.
Si se intentara mantener la estafa piramidal actual de forma indefinida sería inevitable retrasar cada vez más la edad de jubilación (67, 70, 75, 80, ... años), pagar cada vez menos a los nuevos pensionistas, bajar las pensiones (y cada vez más) a los que ya las están cobrando, etc. Llegaría un momento en que las pensiones pagadas serían irrisorias y habría que dar cobijo y comida en albergues a las personas que sólo contaran con la pensión pública.
Toda estafa piramidal es inviable a largo plazo. Esta está durando más que otras estafas piramidales privadas simplemente porque el Estado obliga a participar en ella con todo tipo de coacciones a los ciudadanos que quieren trabajar, pero aún así es inviable y se desmorona día a día.
Los pensionistas actuales son los más interesados en que esta estafa se desmonte lo antes posible.
La gente joven tiene ciertas escapatorias; construirse un patrimonio con el dinero que le queda después de que el Estado le quite los impuestos, irse a trabajar a algún país que no tenga esta estafa piramidal (ya hay decenas y su número aumenta cada vez más), etc.
Pero los actuales jubilados ya no tienen escapatoria. Su sustento depende de esta estafa y si no se hace algo rápido sus ingresos serán cada vez menores hasta llegar a un punto en que sean insuficientes para cubrir las necesidades más básicas.
A los trabajadores ya no se les puede quitar más dinero por la fuerza. Si se intenta podría llegar un momento en que comenzara una emigración masiva a países que no obliguen a los trabajadores a participar en este tipo de estafas piramidales (que los recibirían con los brazos abiertos) y entonces sí que el sistema colapsaría de forma irremediable en un corto espacio de tiempo y probablemente ya no sería posible encontrar una solución. O, más propiamente, sí existiría una solución pero sería extremadamente difícil y dolorosa para toda la población del país.
Puedes leer muchos artículos similares a este en la sección de ”Economía y Democracia”

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Cómo solucionar la estafa piramidal de las pensiones públicas

La única alternativa es comenzar a hacer lo que se debería haber hecho desde un principio; un sistema de capitalización.
Un sistema de capitalización consiste en que el dinero que aporta cada persona queda en una cuenta a su nombre y es invertido de forma que genera riqueza con el paso del tiempo. Al llegar a la jubilación la persona disfruta de los rendimientos del patrimonio que haya acumulado a lo largo de su vida laboral en lugar de necesitar que el Estado saquee a los trabajadores en activo para que le entregue una limosna con la que malvivir el resto de sus días.

Este dinero podría invertirse en planes de pensiones, fondos de inversión, acciones, bonos o lo que cada persona decidiese.
Lógicamente no se puede desmontar la estafa actual en un día y que al día siguiente todo el mundo tenga un sistema de capitalización. Tiene que haber una transición entre ambos sistemas, y cuanto más tarde comience a hacerse esta inevitable transición más complicada resultará.
Las personas que comiencen a trabajar deben dejar de entrar en la estafa piramidal actual inmediatamente e iniciar ya su cuenta de capitalización individual.
Paralelamente el Estado debe vender lo más rápidamente posible “hasta la última escoba”; todas las cajas de ahorros y sus participaciones en otras empresas, AENA, Renfe, RTVE y todas las televisiones y radios autonómicas y municipales, Correos, la SEPI y todas sus participaciones empresariales, todas las empresas propiedad de las comunidades autónomas y los ayuntamientos, etc.
A medida que se vaya obteniendo dinero con estas ventas se debe ir capitalizando las cuentas individuales de la mayor cantidad de ciudadanos posible, empezando por los de menos edad. Debe empezarse por los de menos edad porque es a los que resulta más fácil capitalizar su cuenta individual por habérseles quitado menos dinero que a los trabajadores de más edad y porque es la forma de acabar antes con la transición entre la estafa actual y el sistema honrado de capitalización. Aún así esta transicción durará décadas.
Si el dinero obtenido con estas ventas no es suficiente para capitalizar las cuentas de todos los trabajadores en activo habrá que establecer un sistema mixto para esa parte de la población a la que no se haya podido resarcir de la estafa actual. Lo que aportaban hasta ahora a la Seguridad Social deberá ir a su cuenta privada individual desde el momento en que se inicie este proceso de transición. Al llegar a la jubilación habrá que completar las rentas que hayan podido conseguir generar con su ahorro individual con una pensión/subsidio público en compensación al dinero que les fue arrebatado en su día y no se les pudo devolver.
Las pensiones de los actuales jubilados evidentemente deben pagarse con el Presupuesto del Estado, ya que estas personas fueron estafadas en su día y ahora es implanteable dejarlas tiradas. El esfuerzo económico requerido para pagar a estos jubilados es enorme, pero no debe recaer sobre los ciudadanos.
El sacrificio necesario para hacer frente a estos pagos debe recaer en políticos y burócratas. Para ello hay que reducir el gasto de todas las Administraciones Públicas de forma drástica y radical.
Hay que suprimir ministerios y organismos enteros, el 99,99% de los coches oficiales, el 99,99% de los cargos designados a dedo (“asesores” y demás), la inmensa mayoría de cargos políticos, la corrupción a todos los niveles que existe en la Administración Pública (sobornos, comisiones, desvío de fondos, etc.), racionalizar con criterios de verdadera eficiencia el 100% de los procesos que realizan las Administraciones Públicas y el 100% de los gastos en que tienen que incurrir para desarrollar (exclusivamente) sus funciones básicas, etc.
De todos estos recortes es de donde debe salir el dinero para pagar las pensiones a los jubilados actuales por haber sido estafados en su día.
A medida que el número de jubilados vayan reduciéndose de forma natural (llegará un momento en que ya no entren más personas en el sistema de cobro de pensiones del Estado por tener su cuenta individual íntegra al llegar a la edad de jubilación) la disminución del gasto en pensiones debe reflejarse de forma directa e inmediata en reducciones de impuestos.
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¿Quién es el Estado para decirle a nadie cuándo se tiene que jubilar?

La edad de jubilación de cada individuo debería decidirla él mismo atendiendo a su situación personal, el trabajo que desarrolle, el patrimonio que tenga ahorrado, etc.
El Estado no debería ni opinar sobre este tema. Mucho menos imponerle a los ciudadanos la edad a la que se tienen que jubilar obligatoriamente basándose en sus cálculos para prolongar un poco más la estafa piramidal de las pensiones.
Es decir, el Estado obliga a la gente a que se jubile antes o después de lo que quiere (y podría) simplemente por el interés personal de los políticos de querer estirar esta estafa piramidal mientras puedan para seguir empobreciendo y manipulando a la población.
La edad a la que una persona empiece a trabajar, se jubile, se case, se compre la vivienda (o no se la compre) o tenga los hijos (o no los tenga) no es asunto del Estado en absoluto. Son cuestiones que debe decidir cada individuo con total libertad y sin la más mínima injerencia de los políticos.
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Falacias sobre las pensiones públicas

Los viejos tienen que ser pobres: Esto es rotundamente falso. Precisamente la jubilación debería ser el momento en que se disfrutase del patrimonio acumulado durante toda la vida laboral. Pero los políticos han conseguido que la mayor parte de la población asocie las palabras “vejez” y “pobreza” como si fueran sinónimos. No sólo no son sinónimos sino que reprentan una situación artificial creada por la corrupción de los políticos. Jubilación y vejez deben ser sinónimos de riqueza y elevado nivel de vida.
Esta estafa piramidal es solidaria: Arruinar a generaciones enteras a sabiendas es cualquier cosa menos solidario.
Esta estafa piramidal protege a los más pobres: Los más pobres son los más perjudicados por esta estafa, ya que son los que más dependen de la pensión pública. En un sistema honrado no sólamente el número de jubilados pobres se reduciría de forma drástica y radical, sino que a los pocos que existieran el resto de la población (que tendría un nivel de vida mucho más alto que el actual) les podría ayudar mucho más de lo que les ayuda ahora, y con un esfuerzo insignificante.
El sistema actual de momento funciona: Esta estafa piramidal no funciona (para los ciudadanos) ni cuando parece que funciona. Si a los jubilados actuales el Estado no les hubiera arrebatado el dinero para dárselo a otras personas y lo hubieran podido invertir el patrimonio acumulado les generaría unas rentas muy superiores a su pensión actual. Que el Estado entregue una miseria como pensión a los jubilados cada mes no es señal de que este sistema funcione, sino la prueba de que el ahorro de todas esas persoans se ha malgestionado y en la actualidad sólo tienen derecho a una pensión irrisoria en relación a lo que trabajaron y ahorraron durante su vida laboral.
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Por qué los empleados no pagan directamente las cuotas de la Seguridad Social

Para que la mayor parte de la población no se dé cuenta de que está siendo saqueada por el Estado y la estafa piramidal de las pensiones públicas pueda mantenerse a duras penas durante algo más de tiempo.
A un empleado que reciba en su cuenta corriente 1.500 euros como pago neto de su nómina el Estado le está quitando más de 700 euros cada mes para “fundirlo” inmediatamente en la estafa piramidal de las pensiones públicas. A eso hay que añadir los 400 euros que le quita en concepto de retención por el IRPF.
Cuando la gente ve su nómina y se da cuenta de que su sueldo bruto son 1.950 euros y de ahí tiene que pagar 400 euros por IRPF y otros 50 euros para la estafa de la Seguridad Social se enfada.
Pero, ¿qué haría si se enterase de que su sueldo bruto real son 2.600 euros y el Estado le quita 700 euros para la estafa piramidal de las pensiones y otros 400 euros por el IRPF de forma que a él le llegan únicamente esos 1.500 euros?
Y de esos 1.500 euros tiene que pagar el IVA de todo lo que compre, el IBI, el impuesto de las gasolinas y todos los demás impuestos y tasas con que el Estado le asfixia, ya que los impuestos son el mayor gasto de cualquier ciudadano.
2.600 euros es lo que paga la empresa y 2.600 euros es el sueldo real del empleado. El “invento” de que la empresa pague la mayor parte de la cuota de la Seguridad Social sin que el empleado se entere es simplemente una estratagema de los políticos para ocultar a la mayor parte de la población que la están estafando de forma miserable.
Lamentablemente los políticos están ganando esta batalla de momento y la mayor parte de la gente cree que gana poco dinero porque “los sueldos son muy bajos y las empresas pagan muy poco” cuando la realidad es que ganan poco porque el Estado les saquea de forma miserable e inmisericorde.
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