Como decía en mi post anterior sobre los futuros, éstos tienen otro par de usos bastante interesantes para el inversor modesto. El que voy a exponer ahora es la venta de futuros, como cobertura. Por supuesto, la venta de futuros como tal podría emplearse con otros fines, totalmente especulativos, buscando el puro beneficio desde una posición bajista; pero no es ese el enfoque que me interesa ni el que voy a comentar.


2. Utilización de futuros como cobertura: venta de futuros


Los futuros (su venta) los emplearemos para proteger un activo nuestro (una acción) de caídas en su cotización, de modo que las pérdidas producidas por dichas caídas quedarían compensadas por los beneficios obtenidos de la venta de futuros. Como contrapartida, si la cotización subiese en vez de bajar no nos beneficiaríamos de tal subida, porque entonces quedaría anulada por las pérdidas derivadas de la venta de futuros.


Por todo lo antedicho, solo me planteo la venta de futuros si se ha producido un significativo descenso en la cotización de nuestra acción y, además, hay fundadas expectativas de que aún le quede un amplio recorrido a la baja.


A finales del 2017 adquirí, mediante la ejecución de la venta de una put, 100 acciones de General Electric (GE) a un precio de 21,5$ por acción. La acción estaba en una acentuada deriva bajista, durante la cual su precio llegó a bajar de los 7$ a finales del año pasado, y solo desde entonces parece haber estabilizado su caída: ahora ha recuperado el nivel de los 10$. En la peor época de caídas advertí que sería conveniente adoptar alguna medida que compensase un desplome tan vertical.


Inicialmente pensaba comprar puts; pero la elevada volatilidad había incrementado mucho su precio. Entonces comencé a plantearme la venta de un futuro: con el futuro vendido todo lo que bajase adicionalmente la cotización compensaría la pérdida en la valoración de mis acciones de GE.


Empecé a operar un poco “a la buena de Dios”: había días en los que la bajada era tan amplia y continua que podía ganar 100$ o más con relativa facilidad. Un ejemplo: supongamos que la cotización abría a 15,15$, bajaba a 15$, vendía el futuro a ese precio y lo recompraba antes de que terminase la sesión a 14$, con el mencionado beneficio de 100$, sin incluir comisiones, que en el caso de Interactive Brokers son bajísimas (generalmente 0,15$ por futuro sobre acciones americanas).


Esto, contado así, parece muy fácil; pero en la realidad dista bastante de serlo. Otros días sufrí pérdidas similares a la ganancia del ejemplo, porque en vez de seguir bajando el precio rebotaba al alza, p.ej.


Además, tuve la desventaja (no supe consultarlo bien) de que solo al final de esta operativa supe cómo emplear las órdenes stop, para introducir stop loss sin tener que estar muy pendiente en todo momento de la cotización. El método de activación de las órdenes stop (“trigger method”) que viene por defecto en Interactive Brokers para los futuros es el “last”, por el que solo se ejecuta la orden stop cuando se haya producido como mínimo una operación real al precio del stop; esto es muy problemático por la reducidísima liquidez del mercado de los SSFs (“Single Stock Futures”, futuros sobre acciones) que hacía que no se ejecutara nunca el stop. Tras mucho investigar por mi cuenta, ahora conozco métodos de activación de las órdenes stop (como el “last or bid/ask”) que permiten que se ejecuten aunque no se produzca ni un solo cruce de operaciones; pero esto limitó durante mucho tiempo mi operativa.


Ya hace meses que no utilizo la venta de futuros sobre GE, puesto que la acción ha detenido su desplome; pero de esta operativa he aprendido mucho. Aun con mis múltiples errores, de todo tipo, mitigué en más de 250 euros unas pérdidas latentes de aproximadamente 1000. Y si hubiese sido más tranquilo, p.ej. estableciendo precios objetivos menos cortoplacistas, o marcos temporales amplios a la hora de abrir y cerrar mis posiciones cortas de cobertura (las sucesivas ventas de futuros) estoy convencido de que el beneficio hubiese sido bastante superior.


Saludos.