Buenas Gregorio, me congratula tu respuesta. Son muchos temas a debatir y no quiero extenderme mucho en el mensaje para no resultar muy cargante.

Sobre lo del cuarto poder, más que un poder en sí mismo podría considerarse a los medios, es decir, la propaganda, una herramienta del estado (o sea, de los partidos) para influir y dirigir el pensamiento de la gente, limitando su visión crítica del sistema. De ahí que la gente concurra con mucho entusiasmo a las votaciones, comos si estuviera cumpliendo con un deber cívico. En realidad, y sin ofender, pienso que cuando alguien acude con entusiasmo a votar lo hace por dos motivos: o porque ha sido manejado y engañado o porque cree que puede sacar algún beneficio personal en forma de cargo o remuneración.

Uno de los éxitos de Trevijano es definir la democracia de la forma más pura y pulida posible, despojándola de connotaciones ideológicas; simplemente dos requisitos: representación y separación de poderes. El estado solo debe limitarse al poder ejecutivo con arreglo a las leyes que la nación, a través del legislativo, crea. Consecuentemente, este estado no debería fomentar ni censurar a través de financiar con dinero ninguna entidad que suponga un negocio con ánimo de lucro (excluyo hospitales, colegios, etc) como televisiones o empresas públicas, que son enemigas de lo privado, es decir, de la sociedad civil.

Lo del diputado de distrito es debido a que, según la terminología de Trevijano, la "mónada" es la unidad que es capaz de extraer un representante, siendo una entidad indivisible. Igual que la biología crea la célula, o la física el átomo, o en otras civilizaciones era la familia quien emitía un voto a un representante, considerando a la familia como una entidad. La mónada la calculó en 100 mil habitantes para España, lo cual serían aproximadamente unos 500 representantes.

Como bien dices, se da una paradoja llamada la paradoja de Arrow, de que cuantas más elecciones hay, más difícil es elegir lo que te gusta de verdad. Aquí sería que cuantos más candidatos hay, más difícil es elegir con el que de verdad te sientes representado. Por ello, y para evitar esa "pérdida de votos", se establece una elección a doble vuelta. La primera con varios candidatos y la segunda con los dos candidatos más votados. Esto está contemplado ya en el MCRC.

Nuestra ambición es lograr un sistema riguroso, con espíritu científico, sin injerencias ideológicas. Por ello creemos que el mejor defensor del elector es su diputado de distrito, que está elegido por él en territorio por ser quien es, y no por ideología. Ahora se elige a un partido u otro por la ideología con la que se es más afín. De hecho, en el MCRC hay gente con todo tipo de pensamiento: desde la derecha hasta la izquierda. El mismo Roberto Centeno ha pertenecido al MCRC y es una persona derechas y en esta asociación tengo amigos que han sido militantes comunistas.

Consideramos que todos los problemas que expones, Gregorio, como la fuerte intervención del suelo o la estafa de las pensiones públicas, tienen su origen, no en partidos concretos, si no en la clase política. Esa clase política es enemiga de la sociedad civil, de lo privado, porque tiene intereses enfrentados. Pero no puede haber un partido que llegue y diga: "aquí mando yo porque me da la gana". Necesita el refrendo de esa sociedad civil. Por ello se asume que si X millones de personas votan a un partido, aunque no lo elijan, ese partido se siente legitimado para montarse en el estado y proseguir con el latrocinio de la clase trabajadora. Y esa es la fuerza que queremos evitar a través de la abstención de forma consciente.

No obstante, el tema de la abstención es un debate que está siendo discutido constantemente en el MCRC. Yo me posiciono a favor, al igual que Trevijano. Cada uno es libre, en conciencia, de votar o no.

Gregorio, para mí sería un honor que pudieras asistir a próximas asambleas y te empaparas un poco de nuestro idealismo (no ideología, ya que no tenemos). Si estás interesado, puedes ponerte en contacto conmigo. Un saludo.