Inicio
Gestión del patrimonio
Por qué invertir en Bolsa
Estrategias de inversión
Artículos de Bolsa
Blog de Bolsa
Guía para principiantes
Resultados empresariales
Histórico de dividendos
Libros de Bolsa
Películas de Bolsa
Fiscalidad
Clases de economía
Frases famosas
Diccionario de Bolsa
Enlaces
Suscripción novedades
Novedades
|
Ventajas de una cartera de valores respecto a los fondos de inversión
     
     
Las principales ventajas de la inversión directa en acciones respecto a los fondos de inversión son:
- Renta periódica : Una cartera de valores genera una renta por los dividendos que pagan las
acciones que forman la cartera. Esta ventaja es importantísima . El dinero obtenido por el cobro de
dividendos puede utilizarse con total flexibilidad ; reinvertir en la compra de más acciones,
destinarlo al consumo o al pago de gastos básicos (electricidad, agua, comunidad de propietarios, etc.),
pago de la hipoteca de un inmueble (vivienda habitual, segunda residencia, local para un negocio, inmueble
destinado al alquiler, etc.), pago de las letras de un vehículo, etc. Y todo ello sin necesidad de
vender las acciones . A lo largo de la vida del inversor el destino de los dividendos puede ir variando
con una flexibilidad total dependiendo de sus necesidades y de la etapa de su vida en que se encuentre.
Obtener una renta periódica invirtiendo en fondos es muy difícil porque la evolución de los dividendos es
mucho más estable y predecible que la de las cotizaciones. Para obtener una renta regular de un fondo
de inversión hay que vender participaciones, y eso supone reducir el tamaño de nuestro patrimonio. Por
tanto no sería una verdadera renta (como en el caso de los dividendos) sino una desinversión .
Además se corre el riesgo de desinvertir en caídas de mercado.
- Comisiones más bajas : Las comisiones que se pagan por mantener una cartera de valores son
significativamente más bajas que las de un fondo de inversión, y esto tiene una influencia decisiva en la
rentabilidad final obtenida. Un fondo de renta variable puede cobrar una comisón total (gestión, depósito,
etc.) del 2,00%-2,50%. Hay gente que opina que es una comisión baja porque lo compara con el valor total de
la cartera. El problema es que esta comisión se cobra todos los años. La rentabilidad por dividendo de un
índice como el IBEX35 no está muy lejos de esas cifras, en algunos momentos puede ser algo superior y en
otros algo inferior. Eso supone que el fondo , aproximadamente, se queda con los dividendos
cobrados por realizar su trabajo. Para ponerlo en perspectiva imaginemos el caso de un inversor en
inmuebles que contrata a un gestor para que le lleve su cartera de inmuebles y a cambio el gestor se queda
con todo el dinero obtenido por los alquileres. El inversor mantendría los inmuebles pero no obtendría nada
de los alquileres. Además, al invertir directamente en acciones se pueden seleccionar las acciones que
paguen dividendos más altos y descartar las que pagan menores dividendos y las que no los pagan, con lo que
la rentabilidad por dividendo de la cartera puede ser superior a la del IBEX 35 (o el índice de
referencia escogido).
- Efecto “manada” en los gestores de fondos : Se llama así a la tendencia que tienen los gestores
de fondos a realizar una gestión muy similar a la de sus compañeros, diferenciándose poco del grupo de
gestores. La consecuencia es que la inmensa mayoría de los gestores realiza una gestión muy pasiva,
obteniendo resultados muy similares ( casi siempre inferiores , como reflejan los estudios realizados
sobre el tema) a los del índice que utilizan como referencia. En estos casos la supuesta ventaja de la
gestión profesional sobre la gestión que pueda hacer un particular se desvanece hasta quedar
prácticamente anulada. Hay varias razones para este comportamiento. Una de las más importantes es que
los gestores viven de su sueldo , no de la rentabilidad que obtienen en el mercado. Muchos gestores
tienen pluses, bonos y demás, pero la hipoteca, la luz y los colegios se pagan con el sueldo. Si se separan
del grupo y aciertan pueden obtener una bonificación más elevada, pero si se equivocan y obtienen una
rentabilidad muy inferior a la media pueden ser despedidos. Es evidente que la mayoría prefiere no correr el
riesgo, no sólo por la posibilidad de ser despedido sino porque, aún en el caso de superar claramente al
grupo, la tensión sufrida día a día hasta lograrlo puede ser muy alta. El inversor particular puede comprar
valores que no están de moda (y por tanto han caído significativamente) pero tienen unos
magníficos fundamentales y unas buenas perspectivas sin preocuparse de los rankings del próximo trimestre.
Al seguir al índice los gestores invierten la mayor cantidad de dinero en los valores más grandes, que no
siempre son la mejor opción.
- Libertad total para invertir o no : El inversor particular no tiene ninguna obligación de estar
comprado en todo momento o de vender si no lo desea. En cambio un gestor de fondos no sólo tiene que estar
siempre en mercado sino que puede darse el caso de que reciba mucho dinero para invertir (por nuevas
aportaciones de partícipes) en momentos en que preferiría no hacerlo y en otros momentos puede verse obligado
a vender (por retiradas masivas de los partícipes) cuando su opinión es que es buen momento para comprar en
lugar de vender.
- Agilidad para entrar y salir : Un inversor particular puede entrar y salir de un valor en
cualquier momento, ya que sus posiciones son ínfimas en comparación con el tamaño del mercado. En cambio un
gestor de fondos puede tardar varias semanas, o incluso meses, en entrar o salir de un valor por el gran
volumen de dinero que maneja. Esto puede hacer que el gestor obtenga peores precios (para el conjunto de su
cartera) de compra y de venta que el inversor particular. Cuánto más pequeño sea el valor mayor es la
ventaja del inversor particular frente al gestor del fondo.
- Posibilidad de invertir en valores que no están en los índices : La mayoría de los fondos están
referenciados a un índice, por lo que ignoran todas aquellas empresas que no pertenezcan a dicho índice. Esto
deja fuera empresas muy buenas que por su tamaño o liquidez no cumplen los requisitos para ser incluídas en
los índices. En España se pueden citar los casos de CEPSA y Zardoya OTIS, empresas cuya rentabilidad de las
últimas décadas está entre las más altas del mercado español y que sin embargo no están en la cartera de
muchos fondos por no pertenecer al IBEX 35. Otros fondos sí tienen o han tenido acciones de estas empresas
pero en un porcentaje bajísimo, teniendo en cuenta su solidez fundamental, por no estar incluídas en dicho
índice. Por otra parte, a veces se incluyen en los índices empresas con una gran capitalización bursátil y
mucha liquidez pero cuyos fundamentales y rentabilidad dejan mucho que desear. Un ejemplo de esto último
(entre muchos que ha habido, hay y habrá) puede ser Terra. La inmensa mayoría de partícipes de fondos de
inversión en España tuvieron una parte de su dinero invertida en Terra durante su caída de 157 a 2 euros,
ya que casi todos los fondos tenían acciones de Terra compradas en sus carteras. Muchos de esos fondos, sin
embargo, no tenían acciones de Zardoya o CEPSA que tuvieron una revalorización muy por encima de la media
mientras Terra caía. Los índices no son una selección de los valores más sólidos y rentables, sino de
los más líquidos y con mayor capitalización bursátil . Hay valores muy sólidos que son muy grandes y
líquidos pero no es así en todos los casos.
- Los índices bursátiles no
reflejan los dividendos pagados por las empresas
Ventajas de los fondos de inversión respecto a una cartera de valores
     
Si te ha gustado este artículo puedes darlo de alta en cualquiera de estas webs para que lo lean más personas:
Meneame    
delicious    
Digg    
enchilame    
Fresqui    
negóciame    
Technorati    
Wikio    
invertirenbolsa@invertirenbolsa.info
|
|