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Macroeconomía

     
      La macroeconomía consiste en el estudio de una infinidad de variables económicas, todas ellas fuertemente relacionadas entre sí. Las cuatro más importantes son: crecimiento económico, inflación, tasa de empleo y tipos de interés. Las condiciones macroeconómicas marcan la trayectoria de las empresas que cotizan en Bolsa, especialmente de las más grandes. Cuando son muy positivas suben las cotizaciones de prácticamente todas las empresas, y cuando son muy negativas la mayoría de ellas bajan. Siempre puede haber alguna empresa que escape a la tendencia general del mercado cuando esta es muy marcada, pero son una minoría. Suelen ser pequeñas empresas que atraviesen grandes dificultades a pesar de la buena marcha de la economía del país, o que vendan un producto o servicio de gran éxito en momentos de crisis. Cuando las condiciones macroecómicas no siguen una tendencia muy acusada, positiva o negativa, la selección de valores aumenta su importancia, ya que la diferencia entre una buena selección de valores y una mala será más acusada que en los momentos en los que la inmensa mayoría de las empresas del mercado siguen una misma dirección.
      Hay sistema de inversión que analizan la macroeconomía de los distintos países y toman sus decisiones basándose en sus previsiones sobre la evolución futura de las principales variables macroecómicas. Habitualmente utilizan los índices bursátiles para invertir, en lugar de hacerlo en empresas concretas, debido a que la mejor forma de invertir en un país como conjunto es hacerlo en su índice bursátil más representativo. Este sistema es utilizado normalmente por grandes inversores institucionales y bancos de inversión. Requiere una cantidad de trabajo y de conocimientos macroeconómicos que no suelen estar al alcance del inversor particular.
      Realizar predicciones macroecómicas es extremadamente complejo, debido por una parte a la gran cantidad de variables que hay que analizar, y por otra a que el mundo cambia constantemente y lo que hace años podía funcionar de una forma determinada ahora puede funcionar de otra completamente distinta. Cada situación es única y creo que comparar de forma mecánica el comportamiento de unas pocas variables en la actualidad con su comportamiento en el pasado no es un sistema fiable de realizar previsiones útiles para invertir Bolsa.
      Intentaré explicarlo con un ejemplo práctico; el petróleo. Durante los años 80 y 90 era algo aceptado por la inmensa mayoría de analistas e inversores que la subida del petróleo era mala para la Bolsa. En caso de superar los 30$ por barril se preveían grandes caídas bursátiles. La discusión se centraba en si, llegado ese caso, la economía occidental entraría en una gran recesión como la provocada a principios de los 70 por el petróleo, o sería una recesión más suave, de la que se podría salir al cabo de no muchos años. Muchos consideraban el precio del petróleo como la variable más importante a la hora de invertir en Bolsa, ya que el petróleo es la principal fuente de energía del mundo y la energía es absolutamente imprescindible para la economía.
      Sin embargo, durante el año 2005 el petróleo superó los 60$ el barril y la economía mundial siguió mostrando una gran fortaleza. De hecho, la subida del petróleo fue acompañada por la subida de todos los índices bursátiles mundiales. La explicación creo que se encuentra en que no es posible analizar una variable o un grupo de variables de forma aislada, por muy importantes que sean esas variables. Debe estudiarse cada situación concreta, utilizando la mayor cantidad de información útil posible, pero sin establecer reglas mecánicas entre el momento actual y otros momentos pasados.
      A principios de los 70 la economía occidental se encontraba en un mal momento. A ello se le sumo una fuerte subida del petróleo que muy probablemente fue causada por las dictaduras islámicas como venganza por su derrota en la guerra del Yom Kipur (Octubre de 1973), un intento fallido más de cometer un genocidio sobre el Estado de Israel. Es decir, restringieron la oferta de petróleo de forma deliberada con el objetivo de llevar a Occidente a una recesión, objetivo que consiguieron debido a la mala situación de la economía occidental y a su gran dependencia del petróleo.
      En la actualidad, la subida del petróleo se debe muy probablemente a que cientos de millones de personas están saliendo de la pobreza gracias al capitalismo, al liberalismo económico y a la globalización. Esto supone un cambio estructural en la economía mundial del que se van a beneficiar todos los seres humanos (especialmente los más pobres), excepto los dictadores que han oprimido a sus pueblos durante generaciones. El consumo de materias primas se ha disparado porque hay millones de personas que hace 20 años no tenían ni para comer y hoy tienen casa con electricidad y agua corriente, coche, ropa, telefóno móvil, etc. La fabricación y posterior uso de todos esos bienes requiere una gran cantidad de materias primas y energía. A pesar de que la mayoría de los europeos creen que el estado “normal” del ser humano es vivir en una sociedad como la occidental, lo “normal” para el ser humano (entendiendo por “normal” lo más habitual) durante el siglo XX ha sido vivir en la pobreza más absoluta bajo una dictadura. Debido a esto la mayor parte de la población mundial no existía a efectos económicos, y su progresiva salida de la pobreza está cambiando todas las reglas económicas que funcionaban en un mundo con 5.000 millones de personas, pero en el que sólo una pequeña parte vivíamos en democracias con acceso libre a los mercados. Para que este proceso continúe es imprescindible avanzar en la globalización, el liberalismo económico y la expansión de la democracia, con acciones decididas como las liberaciones de Afghanistán e Irak.
      Es evidente que las guerras tienen una importancia decisiva en la economía de un país. Pero lo más importante no es el gasto militar ni el déficit público. Lo más importante es saber si la guerra la ganan los “buenos” o los “malos”. Desde 1945 la economía de Europa occidental (es decir, la vida de todos sus habitantes) ha tenido una gran desarrollo. Evidentemente esto se debe a que en 1945 Estados Unidos liberó Europa del totalitarismo nazi. Polonia, Hungría, Checoslovaquia y demás “países del este” quedaron bajo el totalitarismo socialista y sus economías, y con ellas la vida de sus habitantes, se hundieron en la miseria hasta que en 1989, gracias de nuevo a los Estados Unidos (y Gran Bretaña), fue derribado el muro de Berlín, momento a partir del cual han empezado a crecer a un ritmo muy elevado que ha sacado de la pobreza y la miseria a muchos millones de europeos que vivían en esos países. En estos momentos se vive una situación muy similar en Oriente Medio, y por eso es tan importante que Estados Unidos consiga sus objetivos de derrocar a los dictadores y genocidas que han oprimido aquella zona durante décadas para llevar la democracia y la libertad a los habitantes de esos países como hizo con Europa occidental en 1945 y con los países que quedaron bajo la órbita socialista en 1989. Si lo consigue, los primeros beneficiados serán los habitantes de Oriente Medio, pero esta victoria tambien supondrá una mejora de la economía y un aumento de la riqueza para los habitantes del resto del mundo.
      A pesar de la dificultad de las previsiones macroeconómicas creo que es interesante para el inversor de muy largo plazo realizar algún tipo de seguimiento de las condiciones de fondo de la economía mundial. Creo que hay 5 asuntos, fuertemente interrelacionados entre sí, que marcarán la tendencia de la economía mundial en las próximas décadas. Si progresasen en la dirección adecuada, el crecimiento de la economía mundial, y por tanto los beneficios y dividendos de las empresas, podría aumentar a un ritmo muy superior al actual de una forma sostenida. Estos grandes asuntos a seguir son:
  1. Expansión de la democracia
  2. Globalización
  3. Liberalización económica
  4. Energía
  5. Reducción de la pobreza
      Hay un sexto factor, tan importante como los 5 recién nombrados; la tecnología. Afortunadamente, el avance de la tecnología parece imparable en cualquier campo de la actividad humana, por lo que no es de esperar que haya sorpresas negativas en este asunto. Su contribución será cada vez más importante al avance de la economía mundial y la desaparición de la pobreza. No parece posible que el desarrollo tecnológico se estanque.


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